Los inviernos en Pamplona no son como en la costa. Las mañanas de helada en la Cuenca son habituales entre diciembre y febrero, y mucha gente aprovecha los fines de semana para subir hacia el Pirineo, a Roncesvalles, al valle de Salazar o al de Roncal, donde las carreteras se tratan con sal cuando nieva o hiela. Esa combinación de frío seco en la ciudad y sal en la montaña afecta al coche de formas que no siempre se asocian con el invierno.

No se trata de hacer una revisión completa cada otoño. Hay tres puntos concretos que dan la mayoría de disgustos, y conviene mirarlos antes de la primera helada.

1. El anticongelante: no basta con que el nivel esté bien

El refrigerante del motor tiene dos trabajos: evacuar el calor y no congelarse. Lo segundo depende de la proporción de anticongelante en la mezcla con agua. El nivel del depósito de expansión puede estar perfecto y la mezcla, en cambio, no proteger lo suficiente.

¿Cómo se diluye? Casi siempre del mismo modo: una pequeña pérdida a lo largo del año que alguien repone con agua del grifo. Tras un par de rellenados, la protección baja de forma notable. Si el líquido se congela dentro del motor, el agua se expande y puede agrietar el radiador, reventar manguitos o, en el peor caso, dañar el bloque. Además, un refrigerante viejo pierde sus aditivos anticorrosión y ataca por dentro la bomba de agua y el radiador.

Lo que hacemos:

  • Medir el punto de congelación con un refractómetro. Es rápido y da una cifra real, no una impresión por el color.
  • Comprobar el tipo de anticongelante. Los hay de distintas tecnologías y no todos se deben mezclar. El color no es una garantía: cada fabricante usa el suyo.
  • Revisar manguitos y abrazaderas, que con el frío se contraen y es cuando aparecen las fugas que en verano no goteaban.

Si la protección está baja o el líquido tiene años, lo sensato es cambiarlo entero. Lo explicamos, con precios orientativos, en la página de refrigerante del motor. Y si tienes que rellenar con urgencia en ruta, hazlo con refrigerante ya mezclado del tipo correcto, no con agua.

2. AdBlue: por qué se congela y qué no hay que hacer

Si tu coche es diésel moderno, probablemente lleva AdBlue. Es una solución de urea en agua desmineralizada y se congela en torno a los −11 °C. En Pamplona no es lo habitual, pero una noche especialmente fría o un coche aparcado en el Pirineo pueden llegar ahí.

El sistema está preparado: el depósito, la bomba y los conductos llevan resistencias calefactoras, y el coche funciona con normalidad mientras el AdBlue se descongela. Cuando se congela del todo, lo normal es que el motor arranque igual, con el sistema calentando durante los primeros minutos. Congelarse no estropea el AdBlue; al descongelarse vuelve a servir.

Los problemas llegan cuando alguien intenta «ayudar»:

  • No añadas agua ni anticongelante al depósito de AdBlue. Ni alcohol, ni aditivos. Cambian la concentración, el sensor de calidad lo detecta y el coche puede entrar en modo de emergencia o avisar de que no arrancará tras un número de kilómetros.
  • No uses AdBlue de garrafas abiertas hace mucho ni lo guardes en el maletero al sol o expuesto a heladas repetidas. Se degrada.
  • Si aparece un aviso de fallo del sistema justo después de una noche muy fría, a veces es una resistencia calefactora que no funciona. Tiene arreglo, pero no se resuelve rellenando.

Los avisos de AdBlue asustan porque muchos incluyen una cuenta atrás de kilómetros. No hay que ignorarlos, pero tampoco hay que cambiar piezas caras sin saber cuál falla. En la página de AdBlue y sistema SCR contamos cómo lo diagnosticamos: bomba, inyector o sensor de calidad, cada uno con un comportamiento distinto. Lo arreglamos y el coche vuelve a funcionar con el sistema completo, como salió de fábrica.

3. La sal: el enemigo que no se ve

La sal y los fundentes que se echan en las carreteras de montaña cuando hiela son muy eficaces para la seguridad, y muy agresivos con el metal. Se meten en los bajos, en el interior de los pasos de rueda, en las pinzas de freno y en los conectores eléctricos, y ahí se quedan con la humedad.

Lo que vemos en coches que suben con frecuencia al Pirineo:

  • Discos de freno con óxido en la zona que no roza y pinzas que se agarrotan, sobre todo las traseras y el freno de mano.
  • Latiguillos y tubos de freno metálicos con corrosión exterior.
  • Tornillería de escape y soportes comidos.
  • Conectores de sensores de rueda (ABS) oxidados que dan errores intermitentes.

La prevención es barata: lavar los bajos con agua a presión después de un fin de semana de nieve, no esperar a la primavera. Muchos túneles de lavado tienen programa de bajos. Y al pasar la revisión, pedir que se miren pinzas y tubos de freno con el coche en el elevador.

Otras cosas que merece la pena mirar a la vez

  • Batería. El frío reduce su capacidad y es cuando falla una que ya estaba tocada. Una medición real, no solo del voltaje, lleva unos minutos.
  • Escobillas y líquido limpiaparabrisas con anticongelante. El de verano se congela en el depósito y en los tubos.
  • Luces. En invierno se conduce más horas de noche y con niebla; revisa que funcionen todas, incluidas las antiniebla. Tenemos un servicio de iluminación si hay que cambiar lámparas o regular faros.
  • Neumáticos. Profundidad del dibujo y, si subes a menudo al Pirineo, valorar neumáticos de invierno o all season, y llevar cadenas o fundas textiles que sepas montar.
  • Correa auxiliar. Con el frío la goma se endurece y es cuando se nota una correa cansada; lo contamos en el artículo sobre la correa auxiliar.

Lo que no hace falta

No hace falta calentar el motor diez minutos al ralentí antes de salir. Con arrancar, esperar unos segundos y conducir suave los primeros kilómetros es suficiente, y el motor se calienta antes. Tampoco hace falta echar aditivos «de invierno» al gasóleo: el que se vende en España ya se adapta a la época del año.

Si quieres dejar el coche preparado antes de las heladas, pídenos cita o escríbenos por WhatsApp. Medimos anticongelante y batería, revisamos frenos y bajos, y te decimos por escrito qué hace falta y qué puede esperar.