Guía completa
Por qué no presupuestamos un catalizador a ciegas
El catalizador es de las piezas más caras del sistema de escape, así que antes de dar un presupuesto de sustitución comprobamos su eficiencia real comparando la señal de las sondas lambda situadas antes y después. Un testigo de motor encendido con código relacionado no siempre significa catalizador dañado: a veces la sonda es la que falla y da una lectura equivocada.
Buscar la causa, no solo cambiar la pieza
Un catalizador rara vez se estropea sin motivo. Las causas más frecuentes que encontramos son bujías gastadas o inyectores sucios que generan combustión incompleta, o un consumo de aceite elevado por otro fallo mecánico que termina “cociendo” el panal cerámico interno. Sustituir el catalizador sin corregir la causa original suele acabar en el mismo problema meses después.
Golpes y daño físico
En vías con badenes pronunciados o pasos elevados mal señalizados, es habitual que el catalizador sufra un golpe directo que fisura o colapsa el panal cerámico interno. Ese daño se ve en la inspección física y no tiene reparación: hay que sustituir la pieza.
Qué implica no repararlo
Circular con el catalizador dañado o eliminado es motivo de defecto grave en la ITV por emisiones, y en caso de accidente relacionado, puede complicar la gestión con el seguro al tratarse de una modificación del sistema de escape original.